
¡Qué dulces las uvas dulces!... ¡Qué verdes tus ojos claros!... Tú me mirabas, mirabas; yo comía, grano a grano... Y, de pronto, te inclinaste, y me tomaste en los labios, húmedos de zumo y risas, un beso goloso y largo.
Ángela Figuera
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-¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.
-Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... yo no sé qué te diera por un beso.
-Dices que tienes corazón, y sólo lo dices porque sientes sus latidos; eso no es corazón... es una máquina que al compás que se mueve hace ruido.
Gustavo Adolfo Becquer
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Bajo el cielo, de pronto, el oasis perenne .Eran las tierras rojas, y el frío, lenta sierpe. ¡Qué fresco el palmeral con los olivos verdes! Volaban las palomas en bandadas clementes. Habían florecido los rosales silvestres. Dispersos, tres muchachos con túnicas celestes.
Francisco Brines
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La aurora de Nueva York tiene cuatro columnas de cieno y un huracán de negras palomas que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime por las inmensas escaleras buscando entre las aristas nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca porque allí no hay mañana ni esperanza posible: A veces las monedas en enjambres furiosos taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus huesos que no habrá paraíso ni amores deshojados; saben que van al cieno de números y leyes, a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos en impúdico reto de ciencias sin raíces. Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes como recién salidas de un naufragio de sangre.
Federico García Lorca
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